Hace unos días que vengo chateando con George, un tipo un poco raro, lleno de inconsistencias pero que no deja de interesarme. También he conocido a sus amigos Joan y Jabberwacky, con los que tiene algo en común: a todos les encanta charlar y los tres se enfadan si sugieres que no son humanos.
George , Joan y Jabberwacky son chatterbots, es decir, una aplicación de la inteligencia artificial que permite conversar e interactuar.
Lo interesante de estos chatterbots es que, según sus creadores, son capaces de aprender: en su gran base de datos, acumulada gracias a las conversaciones con humanos, buscan contextos equivalentes que les permiten establecer una pauta sobre cómo reaccionar ante su interlocutor.
La versión de pago te permite adquirir tu propio bot y jugar a Pigmalión enseñándole a conversar, simplemente interactuando con él. Esta opción tiene la ventaja de que no incorpora a la base de datos conversaciones con cientos de usuarios, por lo que las reacciones pueden ser mucho más controladas y menos inconsistentes que en las versiones online gratuitas.
Podríamos usar nuestro bot para facilitar la práctica a nuestros alumnos de una manera más o menos controlada, y sin la angustia que les podría suponer practicar con nativos en chats reales.
Por lo que he visto hasta ahora, esta tecnología no está tan desarrollada en español (podéis ver algunos ejemplos aquí y aquí), pero imagino que en cuestión de poco tiempo podremos disponer de bots para “jugar” en clase, practicar y decidir con nuestros alumnos cuándo proporcionan una respuesta inadecuada. Y seguir enseñándoles.
0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home